domingo, 7 de junio de 2009

retrocediendo miles de años



La decisión está tomada hace ya algún tiempo; de salir a conocer algunos lugares, a escalar lo que se pueda dentro de las posibilidades de la mayoría, a pasarla bien, con amistad, compartiendo. La mayoría somos conocidos hace por lo menos 20 años y hemos trabajado juntos por el mismo tiempo, y parece que descubrimos ahora esta necesidad, o estuvo siempre oculta y por fin salió más tarde a la luz para manifestarse con toda su alegría. Primero fué un viaje a las Sierras de Córdoba, para fines de octubre de 2008, lindo, hermoso, por momentos escalofriante. Un viaje discutido, porque iba a ser al norte de la provincia, al Uritorco, pero resultó después de varios parlamentos a las Altas Cumbres. Luego surgió la charla, y se habló nuevamente del norte para luego frustrarse. Triunfó la postura del Cañón del Atuel. Por algo será, pero todo llega, y un viaje ahí es enevitable.



Acá, en la foto de arriba se notan los años detrás de las personas, en la rocas sin fin, miles y miles, aunque no tanto como las Altas Cumbres, y el trabajo de erosión de las aguas en distintas formas de su estado físico. Encarar la subida del Cañón es temible, no alcanzan los ojos y el asombro, las máquinas digitales no dan abasto tratando de retratar todo lo que se vé. La sensación del viaje a través de este lugar, hasta El Nihuil, es de retroceder en el tiempo. De arriba, desde la garganta del cañón, se puede observar realmente el trabajo del agua, de la temperatura, de la fuerza de los elementos naturales oradando la meseta en la altura. El río Atuel, que a nuestra pampa no llega por caprichos políticos, cavó en esa meseta una grieta llena de hermosura, de vericuetos y energía. El resultado está a la vista. Apenas pudimos ver miles de objetos, y después tratar de ordenar inconsientemente, a la vuelta del viaje, paisajes que no entendíamos, aventuras increíbles, conductas inverosímiles.
Pero, bueno, el Cañon está ahí, podemos volver mil veces a visitarlo, al río, a las centrales, los camoatis colgando de las piedras, el rafting, las caminatas, los cactus en la trepada hasta el pueblo, y seguirá un millón de años más casi en el mismo sitio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué alegría!!! y sí que me consta .Se empezaron a dar esos viajes!!!. Escucharte contar las anécdotas, viajes, caminatas, idas y venidas tanto en Córdoba como acá en El Cañón y de qué forma, demuestra la felicidad que te dan esos recorridos junto con tus compañeros. Luego ver las fotos, videos, en fin , todo eso que no necesita muchas palabras para vivirlo. Sé lo que significan para vos. Como tambien es hermoso planear otros viajes donde se entretejen recorridos, paisajes, fantasias, vivencias,felicidad a distintos lugares ... y porque no al Cañón????