El ciclo del agua sigue su vida, continúa como puede, pero sigue. Arrastra los nitratos, los sulfuros, los ácidos, las bases. Cómo podría ser de otra forma, con la atmósfera cercana al suelo llena de baranda química, perturbadora del ambiente? Cómo creemos que se mata el hambre del planeta o parte de el? Hoy producimos alimentos, y saciamos el hambre de los pools, multiplicamos los granos y ellos los billetes geométricamente. Con el trabajo de millones de personas, que es el principal factor de producción. Y mañana? Mañana nos quedará el mar, donde encontraremos el arrastre de tanta estupidez, contaminando el futuro. Y quizá entorpeciendo el ciclo del agua, ahora si.Entonces, si ésta es la tendencia de la Tierra, que esperamos para reaccionar? Nosotros, los que podemos cambiar algo, a fuerza de pensar, a fuerza. El problema es político. Los pinguinos no son aves de paso, están enquistados para quedarse. Con todo su discurso perverso de pseudoizquierda. Juegan y coquetean con su demagogia, una síntesis de perón, de menem, perfeccionados, casi invencibles. Casi.
