miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un dos mil ocho muy particular

Ya es historia casi, solo falta festejar un poco. Siempre hay algo porque hacerlo.

Por un lado una ciudad con gente tratando de dar un ejemplo, y un aire de esperanzas, que algún día todo empezará a cambiar. Cuando se masifique, se agigante ese movimiento, y se coordine en todo el país. Lo veo más para latinoamérica.

Por otro lado la confirmación de los excépticos: cambió algo, pero todo sigue igual. En realidad los más excépticos, dijeron que lo pusieron para sacarlo, para que la gente reaccione y crea que hace un cambio de políticos. Tipo fusible. Al pequeño y largo delincuente no le harán nada. Para descomprimir. Y lo lograron. Están para eso, son coherentes, tienen y seguirán teniendo la sartén por el mango. Por un tiempo, hasta cuando mis compatriotas se junten con la concreción de esas esperanzas de más arriba.

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