Antes de navidad, estando en la cola de La Anónima. Lleno de gente, no entraba más nadie, en la caja sobre el mostrador de recepción de envases y demás. Delante mío, una mujer jóven, bastante presentable, y algo bonita, con un nenito de un año, inquieto a más no poder, iba , venía. Todo el mundo simpatizando con sus movimientos. Moviéndose para buscar a su nene, que se perdía en la multitud de ruedas de carros y piernas de humanos, dejando el carro y su bolso al ojo vizor de otro cliente en la cola. Bueno, resulta, que llegamos, por fin, a la caja. El nene en ese momento por supuesto arriba de la planchada que llega hasta la cajera. Jugando con los productos que pretendía comprar su madre. No podía ser de otra forma y voltea un sachet de enjuague. Lo quiero levantar, amaga la madre, amago yo, al final lo levanta ella y lo pone en el carro. Distraidamente supongo. Entre su enorme bolso y revistas de propaganda de la misma empresa. Pasan todos los productos, entre risas , comentarios, cariños al nenito, y mientras se dispone a pagar esta mujer, con el carro a sus espaldas, ya fuera de la línea de la caja, llega otra mujer, supervisora seguro, desde el sector de envases, alertada por otra empleada y seguramente luego de un pequeño diálogo que no observé, mete su brazo en el carro, saca el sachet de enjuague y se lo lleva hacia el primer mostrador. Cosas que pasan. Olvidos. Decisiones del momento, pero que encierran toda una conducta correspondientes a una cultura establecida.
No sé si alguien más observó esta anécdota, este acontecimiento. Yo sí. No estaba soñando. Y luego de salir detrás de esta mujer, y observarla revolver dentro de su carro, ya fuera del super, me preguntaba, lo mismo que ahora en este momento: ¿qué hubiese pasado con esta anécdota si la mujer hubiese sido con aspecto humilde, no tan bién vestida, quizá con dos o tres nenitos correteando por ahí? cosas que pasan, como dice un poeta y cantor argentino. Caso para un sociólogo. Que se yo.
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2 comentarios:
Mi estimado Mario: pertenecemos a una sociedad totalmente estructurada y discriminatoria, en los grandes hipermercados generalmente van personas que abonan sus consumos con tarjetas de crédito, tickets, o efectivo que sacan de hermosas billeteras de cuero, y si las observas con detención, )tanto hombres como mujeres), no sabes si fueron a compar los alimentos o a una demostración de la última indumentaria sport de moda. Si nos detenemos y observamos con detención a nuestro derredor, hay algunas personas que de lejos se nota que pertenecen a una clase social mas humilde, (observan los precios, dejan cosas antes de llegar a la caja, y su chango tiene solo lo elemental), estas personas son miradas desde un ángulo superior no solo por los demás compradores sino también por el personal del establecimiento, son los que los siguen por si llegan a robar o comer algo en el lugar mientras la otra "clase" consume todo lo que desean sobre todo los niños, sin que nadie diga nada.
Debe quedar claro la Sociedad Argentina está dividida entre los que tienen y los que no, y como la clase media ha desaparecido.................pertenecemos a una o a la otra, y no hay que olvidar que si encima los que menos tienen son morochos o inmigrantes............"son negros" muy despectivamente.
Hay una solución para esto?
Ambos grupos saben muy bien que opinan el uno del otro, pero a mi me da pena la persona que tiene pocas cosas en su chango y mira el del otro sin entender como puede comprar tantas cosas............hasta innecesarias en muchos casos.
No existirá reverso a esta situción mientras que en el país, desde las altas estructuras no establezcan paridad de situaciones, no solo económicas sino culturales, porque si la paridad llegara a existir en algún momento, si la educación y la cultura no es equitativa.........no se van a resolver los problemas discriminatorios.
Atte. Lic. Susana Almirón
Psicóloga Social
Gracias por el comentario. Es lo que esperaba.
Creo que sí, que hay solución, pero necesariamente no va a ser gratuita, sin violencia de por medio. Nadie entrega ni renuncia a sus privilegios, y no estoy hablando de la mujer con el nene en el super.
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