Perón era un gran sorete fascista, no hay ninguna duda de eso. Era un tipo bastante inteligente por eso hizo lo que le correspondía hacer, para lo que vino al país. Solo fue cuestión de escribir los mandamientos y después la corte de miles de malandras con los que se rodeaba se ocupó del resto: dominar los sindicatos a fuerza de asesinatos y repartir chapas y demagogia entre el pobrerío. Amagar por izquierda: la mejor movida. Esto lo aprendieron muy bien todos los que heredaron el poder y la majada. El mejor ejemplo: los pingüinos. La principal demagogia la hizo el; llegar al corazón del pueblo a fuerza de mentiras, y haciendo lo contrario. Cuanta estupidez humana, se aprovechó de todo eso; solo un ejemplo: madres desfilando para entregarle un trofeo al general, su hija púber. Llenar de chatarra el país, terminar las colonizaciones antes de empezarlas casi. Sucede que había cuadros que se avivaban, se consientizaban, bah comenzaban a adquirir una ideología, vistas las circunstancias del posible desarrollo agrario; y se daban cuenta que eso no tenía nada que ver con lo quería el Jefe. No había que pensar, solo obedecer. Insisto con una idea, cien años más tenemos de esto; sobre todo porque tenemos los “intelectuales” del peronismo, que tratan de imponer la idea de la ideología. No la tienen. Nunca la tendrán, y amagan por este lado, aprendieron muy bien. Me remito otra vez a los pingüinos.
Los intelectuales de izquierda y los militantes, tuvieron y tienen el derecho de querer cambiar su país y llevar a la práctica acciones elementales tan solo para desarrollarse; cosa que nunca fue capaz el peronismo: no estaba dentro de sus planes.
Los militantes peronistas que han sangrado ya no están, esos soñaron con cambiar el país y sus propios compañeros los voltearon, denunciaron o mataron directamente.
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1 comentario:
Muy bueno este artículo. No conocía tu blogg, me enteré por casualidad y la verdad es que me sorprendió gratamente. Felicitaciones y un abrazo.
Prof. Pachamé
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